Adulto Thriller/Novela Negra

El asesino del sello

Roberto Sánchez - Plaza & Janés (368 págs)

SINOPSIS

2003. Guillem descubre un cadáver en un piso mientras trabaja como cartero. Se obsesiona tanto con el asesino que acaba suplantándolo. Comienza entonces una carrera criminal de violencia y muerte sin que la inspectora Isabel Velasco, la policía encargada del caso, consiga darle caza.

2019. Guillem vuelve a matar. Como hacía antaño, pone un sello de lacre a cada una de sus víctimas. Pero la intención de Guillem es muy diferente esta vez: quiere que la inspectora Velasco lo atrape. ¿Por qué? ¿Cuáles son sus verdaderas motivaciones? ¿Y qué está dispuesta a sacrificar Velasco para cerrar el caso?

Solo hay una certeza en este juego del gato y el ratón en el que nada es lo que parece. Cuando los caminos de Guillem y Velasco se crucen por fin, nadie saldrá indemne.

OPINIÓN #MAMÁLECTORA

📖 LA PREMISA

La novela se desarrolla en dos líneas temporales, 2003 y 2019, y nos presenta la historia de un asesino en serie que tiene una peculiar forma de marcar a sus víctimas: un sello de lacre de cera. Por ello, los investigadores acabarán bautizándolo como «el asesino del sello», ya que desconocen su verdadera identidad.

En 2003 conocemos a Guillem García Rivera, un simple cartero que, mientras realiza su ruta diaria de reparto por Madrid, descubre el cadáver de Lucas Zambrano R. en una vivienda. Movido por la curiosidad, Guillem roba unas cartas que encuentra en el piso y su contenido hará aflorar un lado de su personalidad que hasta entonces permanecía oculto.

Obsesionado con el asesinato, comenzará a seguir al verdadero responsable, Adrián Fonseca, hasta que, en un arrebato, acabará con su vida y hará desaparecer su cadáver para suplantar su identidad.

A partir de ese momento, y debido a su carácter obsesivo y a su atención por los detalles, Guillem se convertirá en un criminal frío, metódico y calculador. Pero sus asesinatos no serán aleatorios. Las cartas que robó del piso de Lucas esconden una historia del pasado que marcará el camino que seguirá Guillem y que será el origen de su particular concepto de justicia.

Sus crímenes pondrán en jaque a la inspectora Velasco y al subinspector Benítez, quienes tendrán como objetivo descubrir quién se esconde detrás del asesino del sello y poner fin a sus asesinatos.

Sin embargo, los casos acabarán quedando en punto muerto… hasta que, en 2019, el asesino vuelve a actuar. Su nueva víctima será Lidia Cadaval, una importante abogada encargada de la defensa de la líder del clan de los Santos, una familia vinculada al mundo mafioso que, bajo una aparente normalidad, esconde una historia marcada por el egoísmo y la crueldad.

Guillem recorrerá diferentes puntos de la geografía española en busca de nuevas víctimas. Todas ellas tienen algo en común: un vínculo con Adrián Fonseca y con el colegio al que acudió durante su infancia.

Pero Guillem tiene además otro objetivo: ser descubierto por Isabel Velasco. Para conseguirlo, copiará el modus operandi del asesino original y dejará pistas que permitan a la inspectora reconstruir cada uno de los casos y acercarse poco a poco hasta él.

Así comienza un auténtico juego psicológico entre asesino e investigadora, en el que ambos tratarán de anticiparse continuamente a los movimientos del otro.

💙 MIS IMPRESIONES

Nos encontramos ante una novela trepidante, llena de tensión y con numerosos giros que consigue mantenerte enganchado capítulo tras capítulo.

Uno de los aspectos que más me ha gustado es precisamente la evolución de Guillem. Resulta interesante ver cómo alguien que, en principio, lleva una vida completamente normal acaba transformándose poco a poco en un asesino despiadado. El autor nos permite introducirnos en su mente y comprender cómo va cambiando su forma de pensar y de actuar.

Y esto hace que nuestras sensaciones hacia él sean bastante contradictorias. En determinados momentos podemos llegar a comprender algunas de sus motivaciones, mientras que en otros sentimos rabia, rechazo o incluso lástima. Es un personaje que consigue provocar emociones muy diferentes y que nos hace plantearnos hasta dónde puede llegar una persona cuando cree estar haciendo justicia.

Por otro lado, tenemos a Isabel Velasco, una inspectora profesional, metódica y humana que arrastra la frustración de no haber podido resolver los casos anteriores. Su obsesión por encontrar al asesino hará que se aferre a cada pista como a un clavo ardiendo.

Además, tendrá que enfrentarse a un escenario que cambia constantemente y a diferentes dilemas y riesgos personales. A la investigación se sumará también su propia vida privada, ya que tanto su jefe, el comisario Gálvez, como su pareja, el doctor Alejandro Escuder, acabarán relacionados con el asesino.

Me ha gustado especialmente ese juego del gato y el ratón entre Guillem y Velasco, porque hace que queramos avanzar en la lectura para descubrir quién será capaz de adelantarse al otro.

La historia también nos lleva a preguntarnos qué puede convertir a una persona normal en un asesino y cuáles son realmente las razones que pueden esconderse detrás de determinados actos.

Porque, aunque las víctimas puedan parecer personas inocentes, pronto descubriremos que todas esconden secretos y que sus acciones del pasado han tenido consecuencias en la vida de otras personas. Para Guillem, esto será suficiente para convertirlas en objetivos y ejercer sobre ellas su particular idea de justicia.

En definitiva, una novela de ritmo ágil, tensión constante y giros que nos mantiene pendientes de la investigación y, sobre todo, de la evolución de su protagonista.

Una lectura que me ha hecho experimentar una auténtica mezcla de emociones hacia Guillem: comprensión, rabia, lástima, empatía y rechazo, mientras deseaba acompañar a Isabel Velasco en su obsesión por descubrir quién se esconde detrás del sello.

¿Somos capaces de entender a un asesino cuando conocemos las razones que lo llevaron hasta allí?

𝗖𝗟𝗔𝗦𝗜𝗙𝗜𝗖𝗔𝗖𝗜Ó𝗡: 𝟰 / 𝟱 ⭐
𝗘𝗗𝗔𝗗 𝗥𝗘𝗖𝗢𝗠𝗘𝗡𝗗𝗔𝗗𝗔: 𝗔𝗱𝘂𝗹𝘁𝗼

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